3 feb. 2014


 Productos financieros

- Bon día Joan, pero !quina calor que fa! –saludaba la señora al gerente de la sucursal del Banco, mientras agarraba un puñado de caramelos publicitarios.
Sí señora, yo esta noche no he podido dormir del calor que hacía.
- Bueno Maco, aquí estoy para que me expliques això que me dijo la comercial por teléfono porque yo la verdad, no me aclaro.
Ese producto, a ver, no. Ya ha caducado, tenemos el producto estrella, éste esta muy bien, eh? Y no es nada agresivo, Umm –insistía el gerente, mientras subrayaba los folletos publicitarios.

Nunca antes habíamos visto intereses como éste, y para gente como usted  que no tiene experiencia pero quiere invertir, nada mejor que éste. Con decirle que mucha gente ya lo ha contratado, es que hasta mi suegra, mi consuegra, mis dos hermanas y mucha gente del pueblo, eh?

- Perdona, Joan, que no puc obrir els caramels? – reclamaba la señora, mientras luchaba por abrir un caramelo y agarraba otro puñado para guardar en su bolsillo.
Ah, disculpa ya le abro el caramelo, es que este plástico lo hicieron como para que no se los coma nadie –sonreía el director, sacando una viejas y enormes tijeras de costurera.

Si es así, podemos hacer los papeles y dígame donde hay que firmar.
Joan, dígame una cosa con toda confianza, ¿es verdad que usted tiene una diversión un poco extraña por las noches?
Pero qué dice, Señora Mercè!, a ver de qué se trata, explíqueme.
- Es que me contó el Antonio que, bueno, lo ha visto a usted con un detector de metales paseando por la playa de arriba a  abajo. Y además me ha dicho: yo de un banquero así, no me refiaria. Y yo lo contradije: qué dices Antonio! eso fue que lo confundiste con otro. ¿Cómo va ser el Joan, Hombre? 

21 sept. 2013

100.  equinoccio autumnal

Gabriela R, juguetea siempre, a pesar de sus 87 años. Desde hace una semana, la veo cada tarde sentada en el bar de la plaza con una de sus amigas; Charlan y fijan la mirada como si tejieran filigrana. Hoy Ella  no está para chistes verdes, como es su costumbre, en cambio cuenta que se ha pasado  un buen rato en su casa cortando el plástico así en cuadritos, -Yo lo compro en los chinos, lo venden por rollos, son ocho metros, lo recorto todo y lo pongo en bolsitas, una para cada día, no vaya ser que me pase de presupuesto.
- Toma estos pedazos, -insiste. Y verás qué entretenido es,  -mientras apreta placenteramente  cada burbuja de plástico de embalar. ¿A que no sabes lo que me dijo el médico cuando le conté que hacía esto cada día?  -!Qué oficio tan agradable!, sí me pagaran por esto, así me  pasaría todo el día- explica ella, contorneando los ojos de picarona.


Microrelato 99.  23 d'abril 2013

-Qué casualidad, mi hijo también se llama Jordi.
Ah, si? y porqué le pusiste ese nombre?
- Bueno, pues...porque me gustaba Jordi o Jorge.
Cuál te gustaba: ¿Jordi o Jorge?
- Los dos. Claro tampoco quería ponerle el nombre de su padre. Jordi me hacía gracia y hasta sus primos de Aragón le dicen Jordi. Y ya va a hacer 40 años.
Pero, haber, ¿porqué le pusiste ese nombre con lo anticatalanista que eres?
-Nosotros ya llevamos mucho tiempo aquí, yo no lo soy, lo que no quiero es hablar catalán o que me obliguen. Antes sí que lo hablaba, cuando trabajaba. Pero, fíjate, ahora hasta voy a las tertulias literarias, todas  hablan en catalán y yo me explico  en castellano la mar de bien.


98. De camino al otorrino...

-¿Que haremos de comer hoy, Cariño? -Preguntaba la mujer a su pareja mientras caminaban por el paseo marítimo. ¿Eehhh?
Que... qué haremos de comer, Cariño.
- Tú misma, -respondía el marido mientras sus ojos traviesos dibujaban rápidamente el cuerpo esbelto de una joven atleta que pasaba.
- Yo he pensado que podíamos hacer el arroz caldoso que tanto te gusta, -decía ella, mientras la furia le crecía en su pecho!
¿Haremos?, ¿haremos? el plural, a la mierda -pensó.

Experimentos

97. Violen_cia (4673) familiar. Ecoute-moi: 19.99 

Estrellita... yo te he dicho muchas veces que unos nacen con "estrella"  y otros estrellaos, y sino véame a mí, no sé ¿porqué Dios me tenia pa' tantas penurias?
Aparte de cuidar a mis enfermos, tengo que vigilar que no se hinchen, porque sino pesan mucho cuando se elevan en los globos.
No sabés !cuánto  me duelen los brazos cuando tengo que tirar de ellos!
Pero mi verdadera pena, es la niña de 87 años, cada vez más desconsiderada.
Ay, ella porque es mi madre! Y qué Dios me perdone, pero cada vez la desconozco más...